Su historia…

Así empieza su historia..

El 28 de Marzo de 2014, mi perrita Vega empezó el día algo incómoda y estuve todo el día pendiente de ella. Tenía mucha ilusión por ayudarla en su parto y muchas esperanzas en que todo saliera bien. Le preparé una gran paridera de madera y le indiqué para que se metiera, aunque ella prefería buscar otro sitio más escondido y no paraba de intentar hacer cama en los sitios más rebuscados. Yo no podía dejarla hacerlo donde ella escogía porque eran sitios sucios y con mal acceso. Así que, aunque la temperatura corporal ya era la adecuada para el parto, ella se resistía.

Por fin, al llegar la noche se presentó el parto y conseguí que se bajara de la silla donde había preferido pasar sus jadeos y sofocones y se metiera en la hermosa paridera que ya tenía bien preparada.

En pocos minutos asomó el culete de Brian de Canrasu, que fue el primero en nacer. Venía de culo así que ayudé a Vega tirando suavemente de él hacia afuera. No era un perro muy grande ni llamativo y su peso era de 327gr. Le rasgué la placenta y corté el cordón rápidamente. Vega se puso a lamerlo aunque Gordon, que también venía de culo ya estaba intentando salir. Repetí la maniobra y nació uno de los más grandes de la camada, también blanco y negro como Brian, con un peso de 385gr. En pocos minutos apareció Niky (Tristán de Canrasu) y fue una alegría ver que por fin aparecía un blue merle bien hermoso y que pesaba 374gr. Después de un pequeño descanso, apareció Titán (Alan de Canrasu), otro blanco y negro, que con sus 275 gr parecía muy delgado y como sus manchas eran tan simétricas, en seguida se consiguió el apodo de Don Perfecto. En todos los casos yo fui haciendo la misma maniobra para que Vega se limitara a limpiarlos un poco y preparar la salida del siguiente, ya que todo fue bastante deprisa. El quinto en nacer fue Marvin, otro merle con mucha parte blanca y pirata como Brian, que pesó 293 gr. Estaba ya pensando que se acabaría el parto sin llegar ninguna hembra cuando apareció Cloe con sus 315 gr y su color blue merle. Detrás apareció quien se convertiría en su compañero de juegos para siempre: Keneth, otro machito blanco y negro muy parecido a su madre y que pesó 328 gr, casi lo mismo que Brian. Vega y yo estábamos agotadas y muy contentas pensando que por fin todo había terminado felizmente, cuando de repente veo que había nacido sin meter ningún ruido una hembra blue merle que pesaba 386 gr!!! Esa era Winnie (Alda de Canrasu), la más grande de la camada. En tres horas todo había acabado y Vega era una perra feliz. Fue una madre admirable.

Brian

Brian destacó siempre por su independencia dentro de la camada, buscando siempre lugares seguros y apartados del conflicto. Creció feliz rodeado de sus hermanos, su madre y su tío Lennon que les enseñó a jugar a todos, porque él era un cachorro más aunque con 22 kilos de peso.

Cuando pasaron sus primeros meses, vacunas y microchips listos, sus hermanos empezaron a irse. Sus “padres adoptivos” que eran Dabo y Montse no se acababan de animar a llevarlo con ellos. Tenían miedo de no poder darle una buena vida debido al trabajo y obligaciones, así que se quedó conmigo casi sin querer. Muchos estuvieron a punto de llevarlo, pero al final se decidieron por alguno de sus hermanos y él siguió con nosotros muy feliz. Dabo y Montse venían a verlo a menudo y lo llenaban de mimos y chucherías.

Fue pasando el tiempo y cuando tenía 8 ó 9 meses, decidí que debía esterilizarlo porque vivir con dos hembras más (su madre y su tía Janis, que suele venir temporadas con nosotros) con las que no iba a cruzarse nunca, iba a ser un sufrimiento para él. Además también llegó Llenda, una nueva hermana a quien enseñarle todas sus travesuras. Ya por aquel entonces, Dabo se iba planteando llevárselo a su casa, pero no tomó la decisión hasta que Brian cumplió su primer año.

A partir de aquí, pasó de la vida del campo a la de una ciudad como Gijón. Le gustó mucho porque allí encontró muchos perros con los que jugar, enseñarles sus regates y carreras e incluso más de un revolcón en el agua, aunque él no es muy amante aún de meterse, pero jugar con un amigo bien merece un chapuzón.

Con Dabo ha establecido un vínculo perfecto y con Montse tiene esa relación especial que surgió desde que se conocieron. Además, hace muy feliz a la madre de Dabo que ahora también vive con ellos y lo llena de mimos y caprichos.

Pero lo mejor de vivir con Dabo es poder compartir una de sus pasiones que es la montaña. En cuanto tienen un fin de semana se pertrechan para acometer alguna de sus interesantes excursiones y rutas que podréis ir disfrutando en la web y a través de sus vídeos en su propio canal de YouTube.

Brian es un nombre celta que significa “fuerte” y creo que le va muy bien.

Espero que os haya gustado esta historia que, poco a poco, seguiremos escribiendo a través de nuestro blog.

Yo soy Helen, orgullosa criadora de Brian de Canrasu  quien, espero, os haga disfrutar con sus aventuras en esta web.

Por Helen.

 

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